jueves, 13 de marzo de 2008

Una nación

Cabalgando con oscuros mantos el jinete trae consigo la peste, un desalentador pronóstico trae entre cejas, por todo el campo se extienden los sordos gritos de los desamparados, plegarias a Jesús se disuelven entre la espesa neblina, caracteres ambiguos son el nuevo símbolo de la ya extinta nación, un ente disperso entre la multitud, una sombra que se alberga entre los tímidos corazones humanos, la fe no es guardiana de semejante poder, ángeles oraran al nuevo gobernante, nuevas y retumbantes canciones idolatraran al nuevo imperio, si eres sabio sabrás que camino elegir, si eres necio, en materia te transformaras…Ni el vino te hará olvidar, tu sangre pronto se ira, en su trono verá como el mundo se adormece y se rinde ante sus pies, con copa en mano observara como el ocaso de estas apestosas tierras se erradica… la epopeya llega a su fin, el aplauso de demonios es inminente, gloria al jinete y a su espíritu eterno, herejías de un pueblo domado por la idiotez.

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